El sector agropecuario mexicano enfrenta uno de sus momentos más desafiantes debido a la volatilidad geopolítica, el cambio climático y la presión sobre los costos de producción, factores que están redefiniendo la manera de operar y mantener la rentabilidad en el campo. Ante este panorama, el valuador y especialista en agronomía Julio Cesar Lara Montalvo, de Tasvalúo, comparte su visión sobre los principales retos, riesgos y oportunidades que marcarán el futuro del sector agropecuario en México

En 2026, el sector agropecuario mexicano atraviesa un periodo de profunda redefinición. En una reciente entrevista con Julio César Lara Montalvo, coordinador de Área Civil–Agropecuario y especialista en valuación rural,  expuso cómo la interacción entre factores económicos globales, fenómenos climáticos y una gestión financiera cada vez más sofisticada está reconfigurando el valor del sector.

De acuerdo con el especialista, el éxito en el contexto actual depende, principalmente, del control de los costos de producción y de la capacidad de gestionar la volatilidad de los precios, especialmente en cultivos estratégicos como el maíz.

El peso de la geopolítica y el comercio exterior
Uno de los principales retos, señala Lara Montalvo, es el desfase entre los precios de garantía y los costos reales de producción. Esta brecha se ve agravada por factores geopolíticos, como conflictos internacionales, que impactan directamente en el costo de los energéticos y encarecen insumos clave como combustibles y fertilizantes.

En el ámbito comercial, destaca que el Tratado de Libre Comercio genera condiciones de desigualdad. Mientras que Estados Unidos protege a sus productores mediante subsidios y precios de garantía, además de beneficiarse de menores costos energéticos derivados del fracking, el productor mexicano enfrenta un entorno más vulnerable. Esta asimetría ha propiciado que, desde la perspectiva de la soberanía alimentaria, resulte en ocasiones más rentable importar alimentos que producirlos localmente.

Resiliencia ante el cambio climático
El factor climático se ha consolidado como el principal riesgo para la producción agropecuaria. Según Lara Montalvo, el cambio climático ha alterado los ciclos agrícolas tradicionales, dando lugar a lluvias torrenciales atípicas que afectan negativamente los rendimientos.

Ante este escenario, subraya la necesidad de que productores y empresas modernicen sus paquetes tecnológicos y prácticas de cultivo. Asimismo, enfatiza la importancia de los seguros agrícolas como herramienta clave para mitigar pérdidas y, al menos, recuperar los costos de producción frente a eventos adversos.

De cara al futuro, se observa una tendencia hacia modelos de agricultura regenerativa y agroecológica, orientados a reducir el uso de fertilizantes sintéticos y mejorar la eficiencia en el uso de insumos. Esta transición ya está siendo adoptada por grandes corporaciones del sector.

Estrategias de inversión y valuación profesional
Para mejorar la rentabilidad, el especialista propone la reconversión productiva, migrando de cultivos anuales hacia opciones de mayor valor y demanda, como las frutillas (blueberries, arándanos y frambuesas). Aunque este cambio implica mayores inversiones iniciales y riesgos más elevados, puede generar rendimientos superiores bajo un enfoque de sostenibilidad económica, social y ambiental.

En este contexto, la valuación rural profesional adquiere un papel estratégico. Lara Montalvo explica que, mediante el enfoque de ingresos, es posible evaluar la productividad real de un terreno y determinar si una inversión generará retornos adecuados.

Contar con un avalúo actualizado permite a productores y empresas disponer de información precisa y oportuna para la toma de decisiones en un entorno dinámico. En última instancia, la permanencia y competitividad en el sector dependen de decisiones sustentadas en datos confiables y en el análisis integral del contexto económico, social y político.

Conclusión analítica
El sector agropecuario mexicano se encuentra en una etapa de transformación estructural en la que la rentabilidad ya no depende únicamente de la capacidad productiva, sino de la gestión integral de riesgos económicos, climáticos y comerciales. En este contexto, la competitividad del campo mexicano estará determinada por la capacidad de modernizar procesos, incorporar tecnologías más eficientes, diversificar cultivos y fortalecer mecanismos de protección financiera, como los seguros agrícolas. 

La valuación rural adquiere así un papel estratégico, al proporcionar información objetiva para evaluar la productividad, el potencial de inversión y la sostenibilidad económica de los proyectos agropecuarios. En un entorno caracterizado por la incertidumbre y el cambio constante, las decisiones basadas en análisis técnicos y datos confiables serán el principal diferenciador entre quienes logren adaptarse y crecer, y quienes enfrenten mayores dificultades para mantenerse competitivos en el mercado.